El pádel lleva años llenando pistas en España. Es un deporte ágil, social y muy accesible: lo practican desde quienes empiezan con una pala cómoda hasta amateurs exigentes, que cuidan su pala de pádel y su equipación con un nivel de detalle muy alto.
Esta popularidad también tiene su cara B: han aumentado las consultas por molestias y lesiones de pádel. En consulta, con más de una década viendo jugadores de distintos niveles, se repiten patrones claros: dolor de hombro y dolor de codo, molestias recurrentes en el tobillo, sobrecargas en rodilla, tensión lumbar y lesiones musculares que obligan a parar.
La clave no es jugar menos, sino jugar con criterio: identificar qué gestos castigan más, ajustar la carga de partidos y entrenos y no fallar en lo básico (calentamiento, fuerza y material). Con ese enfoque, es mucho más fácil prevenir lesiones en el pádel y mantener un rendimiento estable, semana tras semana.
¿Es el pádel un deporte lesivo? Riesgos reales
Una idea frecuente es pensar que, como la pista es pequeña y se juega en pareja, el esfuerzo es bajo. El problema es que eso lleva a entrar a pista sin calentamiento, con poca fuerza base y sin respetar la recuperación.
El pádel mezcla arrancadas explosivas, frenadas en seco, desplazamientos laterales, giros, saltos y flexión constante de rodillas. A esto se suma el gesto repetitivo de saque, bandejas, víboras y remates por encima de la cabeza, que carga hombro y codo cuando la técnica y la dosificación no acompañan.
Con partidos de una o dos horas, la exigencia se acumula si faltan fuerza, movilidad y descanso. Bien trabajado, el pádel es muy saludable; mal planteado, aumenta el riesgo de tendinopatías, sobrecargas musculares y problemas articulares, especialmente cuando se encadenan sesiones sin progresión ni recuperación real.
También influye el material: una pala demasiado rígida o pesada para tu nivel, unas zapatillas de pádel con poca amortiguación o sujeción o jugar siempre en alta intensidad sobre superficies rápidas, sin preparación previa, aumentan el riesgo de molestias persistentes.
Movimientos de mayor riesgo en el pádel
En la mayoría de partidos se repiten los mismos escenarios: salida rápida hacia la red, marcha atrás para defender un globo, cambios laterales para llegar a la pared y golpes con el brazo extendido en posiciones forzadas.
A nivel articular y muscular, los gestos que más carga generan son:
- Arrancadas y frenadas repetidas, que castigan rodillas, tobillos y la cadena posterior (gemelos e isquiotibiales).
- Cambios de dirección laterales, con torsión de rodilla y alta demanda sobre cadera.
- Flexoextensión lumbar en defensas bajas, globos y remates, con alta exigencia sobre el core.
- Golpeo por encima de la cabeza, que requiere estabilidad del hombro y control escapular.
Si el cuerpo no está preparado, la repetición de estos gestos favorece la aparición de dolor, pérdida de control del movimiento y compensaciones que incrementan el riesgo de lesión.
Un plan básico de fuerza, movilidad y propiocepción es tan importante como elegir bien tu material de protección y medicina deportiva para que el impacto acumulado de la semana sea asumible.
Lesiones de pádel más frecuentes en consulta
En consulta se repiten las mismas lesiones típicas del pádel. Muchas empiezan como una molestia leve que se mantiene en el tiempo hasta limitar el juego.
Entre las más habituales encontramos:
- Dolor de hombro (irritación del manguito rotador, bursitis o sobreuso por remates y bandejas acumuladas).
- Dolor de codo (epicondilitis), relacionado con golpes repetidos, agarre y técnica.
- Molestias en muñeca y antebrazo por golpes descentrados, empuñadura inadecuada o falta de fuerza específica.
- Rotura fibrilar en gemelo o isquiotibiales (signo de la pedrada), típica en arrancadas y frenadas.
- Esguince de tobillo por torceduras en cambios de dirección y apoyos forzados.
- Dolor lumbar por flexiones, rotaciones y extensiones repetidas sin un core que sostenga el gesto.
- Tendinopatía aquílea (tendón de Aquiles) cuando se encadenan saltos, desplazamientos y carga sin progresión ni descanso.
Cada lesión tiene su abordaje, pero el mensaje es común: si el dolor dura varios días, vuelve en cada partido o te obliga a cambiar el gesto, no conviene normalizarlo ni taparlo con antiinflamatorios sin una valoración profesional.
Muchas veces, pequeños ajustes en técnica, carga y equipamiento —por ejemplo, revisar agarre, grip y usar protectores de pala y accesorios de agarre adecuados— reducen, de forma clara, la irritación de tendones y articulaciones.
Si quieres profundizar más en la prevención y el calentamiento, puedes complementar esta lectura con una guía específica como esta guía sobre cómo evitar lesiones en el pádel, donde se proponen rutinas sencillas antes y después de tus partidos.
Un enfoque multidisciplinar para cuidar tu salud en pista
El pádel es exigente, incluso en categorías amateurs. Por eso, cada vez es más habitual un trabajo coordinado entre entrenador, preparador físico, fisioterapeuta, podólogo y médico.
El entrenador corrige gestos que castigan articulaciones; el preparador físico desarrolla fuerza y movilidad según edad y nivel; el fisioterapeuta trata sobrecargas y guía la recuperación; el podólogo valora la pisada y decide si hacen falta plantillas; el médico coordina el diagnóstico, las pruebas cuando corresponde y los tiempos de vuelta a la pista.
En el jugador amateur hay un matiz importante: la vida fuera de la pista también suma carga. Profesiones con gestos repetitivos o trabajo físico (almacén, hostelería, cadena u oficios manuales) aumentan la tensión en muñeca, codo y hombro y pueden favorecer la aparición de lesiones al añadir el esfuerzo del pádel.
Ajustar el volumen de partidos, elegir bien la superficie y cuidar la equipación —desde la pala hasta unos calcetines técnicos que mejoren la sujeción del pie— forma parte de una estrategia global para reducir el riesgo de lesión.
Prevención de lesiones, material y rendimiento físico
Una buena condición física no solo reduce el riesgo de lesión: también mejora el rendimiento. Llegar antes, frenar con control, repetir esfuerzos con más estabilidad y recuperarte mejor al día siguiente marca diferencias claras.
A nivel práctico, un plan básico de prevención debería incluir:
- Trabajo de fuerza 2–3 días por semana, con foco en core, glúteos, piernas y musculatura estabilizadora del hombro.
- Calentamiento específico antes de jugar: movilidad articular, activación y primeros golpes progresivos.
- Progresión de carga: aumentar partidos y entrenos de forma gradual.
- Vuelta a la calma: bajar pulsaciones, estirar suave y facilitar la recuperación.
- Descanso real entre sesiones, sobre todo si hay dolor repetido o fatiga sostenida.
- Uso de accesorios de pádel (muñequeras, vendajes, soportes), cuando estén indicados por un profesional.
En material, conviene que pala y zapatillas estén alineadas con tu nivel. Elegir una pala con peso y tacto adecuados, y unas zapatillas específicas, suele tener más impacto en la salud articular que llegar tarde con tratamientos. Por eso tiene sentido comparar dentro de una colección amplia de palas de pádel y asesorarte con especialistas.
También importa la talla: un calzado que no ajusta bien aumenta la inestabilidad y el riesgo de torceduras. Recursos como la guía de tallas de PadelPROShop ayudan a afinar la elección.
¿Cómo puedo prevenir lesiones si estoy empezando a jugar al pádel?
Si estás empezando, lo más importante es no aumentar la carga de golpe. Pasar de no jugar a encadenar varios partidos semanales en pocos días es una de las causas más habituales de molestias iniciales. Es preferible progresar, alternar pista con descanso activo y trabajar fuerza básica desde el inicio.
Unas pocas clases con un entrenador también ayudan mucho. Golpear con el brazo demasiado estirado, agarrar mal o forzar el revés son errores frecuentes al comienzo que cargan codo y hombro.
En material, empieza con una pala cómoda y manejable, apuesta por zapatillas que sujeten bien el tobillo y, si vienes de lesiones o sueles sobrecargarte, revisa el apartado de protecciones y medicina deportiva para elegir con criterio.
¿Cuándo debo acudir al médico por una lesión de pádel?
Consulta cuando el dolor te impida jugar con normalidad, te obligue a cambiar el gesto, aparezca inflamación visible, notes pérdida de fuerza o sensación de inestabilidad en una articulación. También si, pese a bajar la carga, no mejora en pocos días.
Las roturas musculares, los traumatismos directos fuertes, los esguinces de tobillo con mucha inflamación y cualquier dolor lumbar que se acompañe de hormigueos en pierna o pie son motivos claros para valorar la situación, pedir pruebas si hace falta y pautar una recuperación ordenada.
Un buen seguimiento te ayuda a volver con seguridad y, sobre todo, con pautas concretas para evitar recaídas.
Jugar más al pádel y lesionarse menos
Jugar más no es cuestión de convivir con dolor. Es cuestión de construir un cuerpo que tolere la carga. Conocer los gestos de riesgo, respetar la recuperación, trabajar fuerza y movilidad y elegir un material coherente con tu nivel suele ser el punto de inflexión.
Si, además, te apoyas en un enfoque profesional y tomas decisiones inteligentes sobre tu equipación —por ejemplo, con tiendas especializadas como PadelPROShop— tendrás más opciones de mantener la continuidad: entrenar, competir y disfrutar sin que las molestias condicionen tu semana.
Este contenido ofrece recomendaciones generales. Ante cualquier síntoma o lesión, lo prudente es una valoración sanitaria personalizada para establecer diagnóstico y tratamiento.
Dr. Francisco J. García Ruiz – Especialista en Medicina del Trabajo y Lesiones Deportivas. Más de 10 años de experiencia en el abordaje de lesiones en jugadores de pádel en circuitos nacionales e internacionales.